viernes, 29 de julio de 2016

De vuelta

Hoy fuí a una entrevista de trabajo.  Francamente no recordaba lo estresante que es todo el proceso  alrededor de este asunto.   Debe ser porque no es algo que uno haga todos los días.   En mi caso, en el actual trabajo llevo más de 4 años y tengo estabilidad laboral hasta que me aburra (la leyenda cuenta que uno de los colegas agarró a cortes con un cortacartón a otro hace varios años, y aun sigue trabajando en su mismo puesto, así es que imagínese).  Pero tenía el deseo de crecer un poquito, hacer otras cosas, y claro, ver la posibilidad de ganar un poco más.

Sobre el aviso en cuestión, la verdad es que ni siquiera recordaba haber enviado mi curriculum a esa empresa a la que fui.    Tuve que indagar y descubrir que en algún momento postulé via Laborum.   Reconozco que soy bien loser al usar esa plataforma, nunca nadie me pescó, así es que las esperanzas de que resultara algo por ahí eran nulas... Pero me llamaron.

El proceso, como decía, genera me ansiedad, estrés, temores, dudas, expectativas, esperanzas.
Y además en mi caso incluye el detalle no menor de que es la primera vez que lo hago desde que me casé.   Claro, porque el actual lugar lo encontré casi de chiripa estando de novio y además cesante (Qué mala mezcla, ¿no?).   La entrevista en sí fue un poco tensa, las preguntas secas, y a veces un tanto innecesarias.  Me cargan esas preguntas medias psicológicas, porque tengo la certeza de que nunca he respondido ninguna correctamente, pero también sé que independiente de eso, el trabajo lo puedo hacer y no apareceré algún día con una metralleta en un arrebato de locura.  Sumemosle el pequeño detalle de que en la salita en que se realizó la susodicha entrevista tenían el aire caliente a todo chancho y eso me carga.

Pero bueno aquí estamos.   Desconozco en que terminará el asunto.  Lo único que pedí es que me llamaran aunque sea para decirme que no, y así no quedar esperando eternamente como menso (bueno, cada uno espera como puede).   ¿Alguna vez a alguien lo han llamado para decir que no quedó para el puesto de trabajo?  Creo que no.

Gracias por visitar.   Estamos al aire.

viernes, 2 de octubre de 2015

Recordando

Entré aquí nuevamente para recordar viejos tiempos.

Si hay alguien con vida, mis saludos :)

martes, 25 de octubre de 2011

Ufff!

Santos cielos!!!
Llegan a salir polillas de este lugar.

Han sido meses intensos en lo personal y en lo contingente.

Pero permitanme desahogarme.
Estoy hasta las masas, así pero hastiado, del famoso paro de los estudiantes! Quemen el instituto nacional si quieren, hagan lo que quieran, pero las noticias ya me tienen chato! Tanto paro, todos enojados, gente reclamona por la tele.... No pienso tener cabros chicos, pa no mandarlos nunca al colegio!

Chao. Me caen todos mal.
(Menos ustedes por supuesto jajaja)

domingo, 17 de julio de 2011

HA-HA!


Ya chiquillos, ahora todos: "CEACHEIIIIIIIII!!!!"

Muajajajajajaja! Qué malo que soy.

Se siente muy chévere.


viernes, 8 de julio de 2011

Para qué hacer las cosas bien, si las podemos hacer a medias


Recorriendo las calles de mi Pudahuel querido, una comuna muy linda en esta época (sobretodo por el smog que abunda), reparé en que las autoridades han hecho un esfuerzo noble por colocar señaléticas en calles, avenidas y pasajes, indicando los nombres de las mismas. "Genial", dije, considerando que parte de mi labor implica el conocimiento de cada una de las aceras de mi sector.
Sin embargo, mi "Genial", se transformó en un "Cuek!" cuando
contemplé, no menos horrorizado, que la mentada señalética contiene horripilantes y garrafales fallas ortográficas. Aclaro de inmediato que no es que yo sea un fanatico del buen escribir, ya que
en más de alguna ocasión se me escapa alguna falla. Se entiende.

A lo que quiero llegar es: ¿Porqué NADIE se tomó el trabajito de tomar un diccionario, o revisar en Google si los famosos nombres están bien escritos? Claro, vamos haciéndole a la cundidora no más, y terminar la pega luego, y cobrar el chequecito, Mientras que la pega queda como convento de monjas (como las reverendas).

A lo mejor le estoy poniendo mucho color, pero le apuesto a que usted también ha visto alguna falla por ahí. Claro, para qué hacer las cosas bien, si las podemos hacer a medias.

Cambio y fuera.